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Los agricultores de América del Norte y del Sur comprenden la necesidad de incrementar la productividad agrícola para satisfacer la demanda sin precedentes de alimentos y forrajes que se prevé. Se espera que la población mundial alcance los 9 mil millones de personas en 2050, con aumentos en los ingresos de la clase media.  Esto deberá ser realizado en forma sostenible, utilizando menos tierra, energía y agua y mitigando los efectos del cambio climático. Para llevar a cabo esta tarea, los agricultores necesitan acceder a las nuevas prácticas de producción agrícola, incluida la biotecnología. Sin embargo, las trabas regulatorias y la falta de comprensión por parte de los consumidores de las nuevas tecnologías agrícolas restringen la capacidad de los agricultores para capturar los beneficios de la innovación.

En enero de 2013, las organizaciones vinculadas con la producción de maíz en Argentina, Brasil y Estados Unidos se reunieron para discutir la colaboración necesaria para enfrentar las barreras de acceso a mercados globales relacionados con la introducción de nuevas tecnologías en la agricultura, en particular la biotecnología. Esta reunión dio lugar a la formación de MAIZALL: La Alianza Internacional de Maíz.

El enfoque principal de esta alianza es colaborar en el ámbito mundial para abordar los asuntos clave relacionados con la seguridad alimentaria, la biotecnología, la protección del medio ambiente, el comercio y la imagen pública de los productores.  Para ello se trabajará conjuntamente para comunicar los beneficios de la agricultura moderna, para abogar ante los gobiernos de los países importadores a fin de sincronizar la aprobación mundial de productos biotecnológicos y por la armonización de políticas reguladoras en las Américas.