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Colaboración de América del Norte y del Sur en Política de Biotecnología Agrícola

Debido a que tanto la población como la economía siguen creciendo, la clase media mundial se expande rápidamente. Se espera que la población mundial aumente más del 30% en los próximos 40 años, pasando de 7000 millones en 2012 a más de 9 mil millones en 2050. Este aumento de la población y el poder adquisitivo ha llevado a una demanda de maíz y otros granos cada vez mayor. La seguridad alimentaria es una prioridad para todos los países. Éstos pueden tener seguridad alimentaria sin ser autosuficientes mediante el establecimiento de relaciones y la construcción de confianza con los países exportadores para ser proveedores confiables a largo plazo de alimentos de calidad. Los agricultores de los países exportadores están preparados para aprovechar la creciente demanda de alimentos de mayor calidad a través de la adopción continua de investigación, mejores prácticas agrícolas y la biotecnología.

La biotecnología agrícola es un componente clave de la bioeconomía general, que es también necesaria para satisfacer de manera sostenible las necesidades de una población mundial en crecimiento, mitigando a su vez los efectos del cambio climático y al mismo tiempo protegiendo los valiosos recursos naturales.

La biotecnología agrícola es un gran éxito para el sector del maíz, lo que conduce a mayores rendimientos más altos y consistentes, para abastecer a los usuarios finales nacionales e internacionales. La cadena de valor agrícola en su conjunto se ha beneficiado de la adopción generalizada de esta tecnología. Sin embargo, las barreras regulatorias en todo el mundo restringen el acceso al maíz producido en las Américas en el mercado mundial y retrasan la adopción de nuevas tecnologías más avanzadas.

Históricamente, los desafíos para el comercio de productos derivados de la biotecnología han sido en gran parte debido a la falta de conocimiento científico. Ahora, los gobiernos de todo el mundo con los procesos regulatorios basados ​​en la ciencia reconocen la seguridad de la biotecnología, pero los retrasos técnicos y políticos en la aprobación de nuevos eventos biotecnológicos siguen creando interrupciones comerciales reales y potenciales. Se reconoce la necesidad de desarrollar y reformar las regulaciones para reducir las barreras, aumentar la velocidad y la previsibilidad de los procesos de regulación y reducir los costos al tiempo que se protege la salud humana y del medio ambiente.

En los países exportadores de maíz cuyos productores cultivan cultivos biotecnológicos, Argentina, Brasil y los Estados Unidos enfrentan muchos de los mismos obstáculos al comercio mundial de maíz y co-productos del maíz. En consecuencia, se propone que una alianza internacional de maíz con estos y otros países con ideas afines para trabajar juntos sobre las siguientes cuestiones:

  1. Comunicación sobre la agricultura moderna: Existe consenso sobre la necesidad de que los consumidores entiendan mejor la producción agropecuaria, incluidos los beneficios de la biotecnología, y de fomentar la aceptación mundial de su capacidad de producir maíz como alimento de animales y seres humanos, y combustible.
  2. Aprobaciones mundiales asíncronas y asimétricas: Los gobiernos e industrias de Argentina, Brasil y Estados Unidos necesitan presentar un frente unido para abogar ante los gobiernos de los países extranjeros importadores principales a fin de sincronizar la aprobación mundial de los productos biotecnológicos y fomentar la elaboración de políticas dirigidas a manejar instancias de presencia a bajo nivel de eventos biotecnológicos aún sin aprobar
  3. Armonización de políticas reguladoras en las Américas:  Al reconocer la necesidad de armonizar los procesos mundiales de aprobación regulatoria de eventos biotecnológicos nuevos, el sector productor de maíz de Estados Unidos y Sudamérica desea ver la armonización de las políticas regulatorias en las Américas con el objetivo final de tener aprobaciones de biotecnología reconocidas mutuamente.